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introducción al comercio electrónico
J. J. Merelo
1 Introducción
Aunque el comercio electrónico ha perdido la buena fama que tenía
en el año 2000 en este año 2001, se debe más a problemas
de las empresas que montaron sitios de comercio electrónico que
al comercio electrónico en sí. El comercio electrónico
sigue teniendo grandes ventajas, y es muy probable que crezca en el futuro.
En todo caso, según la Asociaciación Española de
Comercio Electrónico, ha crecido por encima de las expectativas,
y en el año 2001, se espera que se facturen 76.000 millones de
pesetas, que es un dinerillo bstante apañado.
Todo esto significa que, a diferencia de lo que ocurría
hace un año, que alguien se compraba un dominio y se ponía
a vender lo que fuera, hoy en día hace falta un plan de negocios
un poco más serio para montar una compañía de comercio
electrónico, y, evidentemente, unos pocos más conocimientos
para trabajar en una de ellas.
En esta introducción al comercio electrónico
trataremos de esbozar los pasos necesarios para construir un sitio web
de comercio electrónico, y, claro, ganarse la vida con ello.
2 La concepción
Lo principal antes de montar un sitio de comercio electrónico,
es qué vender en el sitio (después de llegar a la conclusión
de que efectivamente merece la pena montar un sitio). Evidentemente, si
se dedica uno a vender libros, no se come una rosca: hay cientos de sitios
que venden en España, y alguno ya ha fracasado (como Submarino).
Tiene que buscar un producto que sea
Único, es decir, que haya poca o ninguna gente más
que lo venda. Si te dedicas a vender ropa, no sólo vas a competir
con muchos otros sitios que venden ropa, sino también con la tienda
de la esquina, como bien se dio cuenta Boo.com, que tuvo que cerrar. Sin
embargo, si vendes cerámica de tu pueblo, es muy posible que no
haya nadie más que la venda en la red (y no es que aconseje vender
cerámica, si no tienes muy claro cómo hay que empaquetarla.
Con valor añadido: si vendes chimeneas, y te limitas a poner fotos
de chimeneas en tu sitio, no vas a atraer muchos clientes. Tienes que
convertir tu sitio en el "portal de las chimeneas", con información
sobre qué es una chimenea y porqué debe usarse, cuál
es la chimenea más adecuada para cada casa, historias de chimeneas...
Con amplia audiencia: si vendes boinas capadas, u hórreos en miniatura,
sólo la van a querer comprar los aficionados a las boinas u a los
hórreos (que, quién sabe, pueden ser muchos). Sin embargo,
si vendes libros de temas granadinos, pueden interesarle, potencialmente,
a toda la provincia granadina y a los granadinos en el exilio. En todo
caso, tienes que ajustar la inversión a la audiencia: si prevés
tener una o dos ventas al día, no inviertas cientos de millones
de pesetas en la creación del portal.
Algo relacionaco con tu experiencia anterior. Si eres un informático,
no te aconsejo que te dediques a vender banquetes de bodas. Si eres licenciado
en protocolo, no vendas productos informáticos. Para montar una
tienda de cualquier cosa, aunque sea electrónica, hace falta saber
del tema
Todo esto es aplicable a cualquier tienda, pero especialmente a las tiendas
en Internet. Las tiendas de Internet no son necesariamente mucho más
baratas que las normales, sólo levantan más interés,
al menos momentáneamente. En todo caso, una vez que tengas esto,
y si no tienes guita para financiarte la construcción y el funcionamiento
del sitio durante cierto tiempo, tienes que buscar financiación.
Y para ello tienes que hacer un plan de negocios. Esto se escapa un poco
de los límites de este tutorial, así que es mejor consultar
manuales sobre cómo hacerlo. En todo caso, hace falta dinero. En
algunos casos, mucho dinero. Se puede echar mano de lo siguiente:
unos ahorrillos; en España y en Europa, han sido
la forma tradicional de montar un negocio. Desgraciadamente, parece que,
en Internet, ha caido en desuso. Tiene la gran desventaja de que si se
pierde dinero, se pierde el de uno mismo. Igual pasa con un préstamo
que se pida al banco, o una hipoteca sobre la casa de uno
capital riesgo, que son "premios" otorgados por una serie de
empresas, que lo que hacen es buscar inversores para un negocio particular,
quedándose, a su vez, con una parte del negocio. Hoy en día
sólo suelen invertir en negocios serios, o que tengan ya beneficios,
no negocios que están por montar.
3 Primer paso: elegir el sitio
Bueno, una vez que uno ha decidido qué vender, y tiene ya la pasta,
hay que montar el sitio propiamente dicho. Hay muchas opciones: desde
empresas que te montan una tienda virtual completa en dos patás,
hasta montársela uno mismo, programándola de principio a
fin. Las resumimos en la lista siguiente:
Tienda estándar: hay muchas iniciativas de diputaciones,
cámaras de comercio, y de empresas, en las cuales se crea una plantilla
de tienda virtual, y el comerciante sólo tiene que rellenar "en
la línea en blanco". Tiene la ventaja de la facilidad de uso:
el "patrón" se encarga de todo, pero es posible que no
se adapte a las necesidades del usuario.
Soluciones estándar: hay empresas consultoras que montan fácilmente
una solución eBusiness completa, pero habitualmente suele resultar
bastante cara.
Montárselo uno: si decide montárselo uno por su cuenta,
hay muchas opciones posibles: desde usar una conexión de banda
ancha propia, y mantener uno el sitio, montarlo y todo, hasta usar un
servidor virtual, que aloje la tienda de uno junto con otras muchas tiendas.
Es mejor consultar manuales sobre cómo montar un sitio web para
resolver cuál es la solución más adecuada.
Cuando ya se haya decidido la solución, hay que diseñar
el sitio y todo lo relacionado con él: hacer posible que las ofertas
estén fácilmente accesibles al usuario, que sea fácil
tanto para el que sabe lo que quiere como para el que no sabe acceder
a los productos. En algunos casos será conveniente agrupar por
categorías (por ejemplo, si uno vende discos y libros, los pones
cada uno por separado), pero si tienes un supermercado virtual, y alguien
quiere comprar huevos, ¿dónde los busca? ¿En "perecederos"?
¿En "leche y huevos"?. En algunos casos, será
conveniente mezclar ambos tipos de interfaces: uno tipo catálogo
jerárquico, y otro con búsqueda para que sea fácil
acceder al sitio.
La apariencia del sitio también es importante. Si
vende uno discos, lo mejor es poner la portada, toda la información
que haya sobre el grupo, enlaces a sus páginas, incluso la posibilidad
de bajarse parte de las canciones del disco (si es que no las ha pillado
ya por Napster el posible comprador). Si pones sólo la portada
y el título del disco, no estimulas a nadie a comprarlo. En la
mayoría de los casos, lo mejor es recomendar el diseño a
un profesional, que lo hará usando sus conocimientos y de la mejor
forma posible, y no a tu sobrino que sabe dibujar muy bien.
4 Segundo: el pago
Supongamos que ya has montado el sitio, y la gente está comprando
boinas capadas a todo meter, claro, la gente tiene que pagarlo. Lo mejor
es ofrecer la posibilidad de usar tarjetas de crédito. La mayoría
de los bancos, o la mayoría de los sitios que tienen alojamientos
virtuales, dan la posibilidad de usar una pasarela de pago con un banco.
Lo único que tiene que hacer el programa que lleva la tienda es
proporcionar la cantidad, un número único de pedido, y en
el servidor del banco, que habitualmente es un servidor seguro, se encargan
de cargar la cantidad en la tarjeta de crédito. Salvo que se trate
de un sitio de muy alto volumen (por ejemplo, Amazon), no es conveniente
llevar uno mismo el procesamiento de las tarjetas de crédito, porque,
además, en caso de ser una tarjeta de crédito robada o falsa,
tendría que asumir uno la cantidad.
Hay otras formas de pago un poco más exóticas,
basadas en cybercash, pero no tienen demasiada popularidad. La más
común, sobre todo en Estados Unidos, es PayPal, pero en este país
todavía no se han generalizado.
En algunos casos, también se ofrece la posibilidad
de pagar con bonos de regalo, pero esto requiere una gestión un
poco más compleja.
5 Tercero: mandar lo comprado
Salvo que el volumen de pedidos sea muy bajo, lo mejor es no encargarse
uno del empaquetado, embalado y envío de lo que se ha comprado.
Hay empresas que lo hacen todo por tí, y sólo tienes que
encargarte de mandar el pedido, y la empresa se encarga de todo. En España,
que yo sepa, no hay ninguna plataforma por el estilo, pero seguro que
poco a poco se irá generalizando.
Tanto si se encarga la propia empresa como una empresa
externa, es conveniente informar al cliente en todo momento sobre el estado
de su pedido. La mayoría de las empresas de paquetería dan
un número de tracking para cada pedido, de forma que el cliente
puede saber exactamente cuándo va a llegar el pedido, y si el cliente
llama diciendo que no lo ha recibido, le puedes decir quién, cuándo
y cómo lo ha recibido, de forma que no pueda excusarse y decir
que no paga. Además, esto evita llamadas continuas del cliente
preguntando cuándo va a recibir su boina capada a cuadros que pidió
hace 2 semanas.
6 Cuarto: Servicio al cliente
El servicio al cliente es tan importante en una tienda de comercio electrónico
como en cualquier otra: hay que informar al cliente de lo que necesite
y no está en la web, informarle sobre el estado de los pedidos,
y permitirle expresar sus quejas y devolver el producto si no ha estado
satisfecho. Gran parte de esto se puede hacer por correo electrónico,
pero también habrá que contar con un número gratuito
(900) o semigratuito (901 o 902) al que el cliente pueda llamar para usar
su derecho al pataleo.
La mayoría de las empresas de comercio electrónico
fallan por su mal servicio al cliente, lo cual hace que, si alguien es
suficientemente infeliz para comprar la primera vez, no lo haga la siguiente.
En realidad, el servicio al cliente es más que eso:
es un compromiso de darle al cliente todo lo que se le promete: respetar
los precios, plazos de entrega, entregar lo que se ha pedido, escuchar
sus quejas y hacer algo al respecto. Y también engloba conceptos
como fidelización y CRM (customer resources management). Pero para
una tienda (electrónica) de barrio, es mejor que, cuando escuchéis
estas palabras de un proveedor, os echéis directamente a correr.
7 Quinto: Márketing y promoción
Ya se sabe que ni siquiera en Internet es cierto eso de que "El paño
bueno en el arca se vende": hay que currarse la promoción,
y hacer el sitio web bien visible, para atraer compradores. Una vez que
estén los compradores, y que incluso compren, mantenerlos como
clientes es cosa tuya, pero primero tienen que venir. De nada sirve montar
una tienda acojonante de boinas capadas para que los verdaderos aficionados
a la boina calada hasta las cejas busquen y busquen por internet sin encontrarlo.
La promoción se tiene que hacer en muchos niveles:
Promoción off-line: anuncios en revistas del ramo,
periódicos, comunicados de prensa, incluso buzoneo, ferias del
ramo.
Vendedores: incluso aunque la venta sea online, tienes que tener vendedores
que ayuden a promocionar el producto; estos pueden trabajar simplemente
manejando el teléfono, o ir de puerta en puerta, enseñando
el sitio, y dándoselo a conocer a la gente.
Publicidad on-line, unos cuantos banners, bien colocados
en los sitios más adecuados, pueden atraer gente a tu sitio. Aunque
a los banners no les suele hacer mucho caso la gente, por lo menos se
enteran de que el sitio existe, y si ven un banner de boinasaporrillo.com,
igual cuando vayan de vacaciones de navidad a Burgos y necesiten una se
acuerdan de tu sitio y van a comprar ahí. La publicidad se suele
contratar directamente con centrales de medios, que añaden valor
a los espacios que han comprado adaptando los anuncios a la demografía
del sitio (teóricamente).
Buscadores: la página principal de tu sitio, y si es posible, otras
páginas, deben aparecer en los buscadores. Hay diversas estrategias
para aparecer en los buscadores, e incluso se puede pagar para ello, pero,
en todo caso, es importante que aparezca en buena posición en los
buscadores, pues la mayor parte de los clientes van a venir de ahí.
También habrá que darlo de alta en catálogos, tales
como Yahoo.es o Terra, que es donde mucha gente empieza a buscar.
8 Sexto: Seguimiento del sitio
Un sitio de comercio electrónico tiene todos los datos de visitas,
ventas, promociones, etcétera, metido en un archivo, y por lo tanto
es relativamente fácil analizarlo todo y ver una serie de cosas:
Ver si la gente visita y no compra, es decir, relación
entre visitas y comprar. Si es así, tratar de averiguar por qué.
¿Son los precios superiores a otros sitios? ¿Resulta útil
la información del sitio, pero luego cogen toda la información
sobre boinas y se la dan a la madre de la gente para que se la teja? Es
muy difícil saber qué es lo que pasa, pero ayuda conocer
la competencia que hay, e incluso, si es posible, realizar encuestas a
los usuarios sobre su satisfacción. Si hay más visitas que
compras, igual es conveniente vender publicidad, en vez de sólo
vender cosas. De hecho, la mayoría de las tiendas lo hacen.
Ver de dónde llega la gente y a dónde va, es decir, ver
de qué buscadores viene, qué palabras usa, quién
enlaza con el sitio de uno. Todo eso se puede saber analizando el log
del sitio web, y hay programas excelentes como el Webalizer. En algunos
casos, se puede encargar el análisis a una empresa, para que saque
conclusiones.
Análisis de ventas y promociones: ¿qué productos
se suelen comprar? ¿Porqué se compran esos productos y no
otros?
Análisis de la clientela: ¿cuántas veces suelen comprar?
¿Suelen ser primeros compradores, o suelen volver? ¿Con
qué frecuencia?
9 El sitio perfecto: Amazon.com
Amazon fue uno de los primeros, y eso se nota. Si sólo vendiera
libros, sería perfecto; vendiendo otras cosas quizás se
ha diluido un poco su encanto, pero es genial que se puedan comprar libros
nuevos, de segunda mano, que pueda vender uno los suyos, etcétera.
Hay un montón de cosas que tiene Amazon que no tiene ningún
otro:
Recensión de los libros escritos por los lectores:
puedes escribir tu opinión, y darle una puntuación a un
libro, con lo cual, dentro de un tema, te puedes orientar para saber cuál
comprar primero, o si comprar un libro o no.
Recomendaciones personalizadas: en función de la puntuación
que has asignado a libros, te recomiendan otros, e incluso predicen qué
puntuación le vas a dar. Y no suelen equivocarse
Análisis de la cesta de la compra, de forma que te pueden decir
qué libros suelen comprar también los que compran un libro
determinado, y así ir construyendo una biblioteca sobre un tema
Listas hechas por los usuarios, que además se relacionan unas con
otras: si no tienes ni idea de cómo empezar con un tema, puedes
consultar una lista, donde se agrupan libros de un tema, y se les da un
pequeño comentario.
Programa de asociados: puedes recomendar libros, como hago yo en este
tutorial, y si alguien los compra, te dan una pequeña comisión.
Eso es bueno para Amazon, porque atrae más clientes, y por supuesto,
para el que recomienda los libros. De hecho, hay tiendas completas que
se financian sólo a base de un programa de asociados.
Encuestas de satisfacción de cliente: nada más comprar un
libro, te preguntan sobre tu satisfacción. En cada momento, sabes
donde está tu pedido.
En Amazon se nota la gran cantidad de esfuerzo que han puesto en la creación
de un sitio; para cualquier otro sitio, no se podrá implementar
absolutamente todo, pero poco a poco, se puede ir acercando a ese ideal.
No es que vaya a todo para un sitio de compra de boinas, pero se pueden
aprender muchas lecciones mirando a los gigantes.
FUENTE:GENEURA.URG.ES
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